Revisiones visuales infantiles

Si el cuidado de los ojos y de la visión es crucial a lo largo de la vida, en la infancia todavía cobra más importancia.

Las revisiones visuales periódicas desde la infancia son imprescindibles para prevenir y para tratar cualquier patología de la vista y de los ojos.

El proceso de maduración visual se inicia en el nacimiento y tiene su máxima expresión a los cuatro años de edad y después decrece paulatinamente hasta los 8/9 años, aproximadamente.
Por ello, debemos realizar revisiones visuales anuales a los niños hasta que cumplan los 8 años y a partir de esa edad cada dos años.

Al inicio del curso escolar es un buen momento para realizar una exploración oftalmológica completa y asegurarnos así un buen rendimiento del niño.

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