¿Qué es y para qué sirve la toxina botulínica? En Clinimèdic realizamos tratamientos antiarrugas con esta sustancia desde hace muchos años con gran satisfacción de los pacientes y es uno de los tratamientos con más demanda. En este artículo os explicamos con detalle qué es esta toxina y cómo actúa en la piel.

¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum. Es la neurotoxina más poderosa descubierta hasta la fecha y es más popular en su uso en estética con el nombre de bótox.

La capacidad que posee la toxina para producir parálisis muscular por denervación química se aprovecha para usarla como medicamento en el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas y como producto cosmético para tratamiento estético de las arrugas faciales. Pero inicialmente se usaba en el tratamiento de enfermedades de los músculos del ojo, boca, cuerdas vocales, cuello, manos y pies.

El uso clínico de la toxina botulínica tipo A comenzó a principio de los años 1980 y varios estudios clínicos sugirieron que es un tratamiento eficaz y seguro para una variedad de distonías focales. En la actualidad, se ha convertido en el tratamiento de primera línea de la distonía cervical.

¿Y en el campo de la medicina estética?

La historia de la toxina botulínica en el ámbito de la estética comienza accidentalmente en 1987 tratando a una paciente afectada de blefaroespasmo. Una forma diluida de la toxina botulínica tipo A, se considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para eliminar las arrugas o tratamiento de la ritidosis.

Esta forma de toxina botulínica, tras su infiltración con una aguja extra fina en el músculo debajo de la piel de la zona que se desea tratar, actúa inhibiendo por relajación el movimiento muscular. Con este efecto se pretende que desaparezcan las arrugas y por tanto proporcionar un aspecto más juvenil en la piel.

Sin efectos secundarios

La aplicación de toxina botulínica tiene una duración promedio de seis meses, lapso después del cual debe renovarse la dosis. Rara vez se han dado casos de efectos secundarios como reacciones alérgicas, rigidez facial o náuseas.

Es el tratamiento más seguro y poco doloroso que tiene las ventajas de no necesitar un tiempo de recuperación ni tampoco de cuidados. Además, a diferencia de otros tratamientos de rejuvenecimiento de la piel, no hay problemas en exponer la piel al sol.

Si te disgustan los signos de expresión y de la edad de tu cutis, podemos estudiar tu caso para aplicarte este tratamiento, contacta con nuestros profesionales de Clinimèdic.

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